En la mayoria de los conflictos escolares se manifiestan en los involucrados sus valores, sentimientos, ideas, percepciones, maneras de ser y de proceder, necesidades, intereses, posiciones, el manejo de la comunicación, los vínculos existentes frente a los hechos que provocaron las tensiones.
Consideraremos los referentes conceptuales
presentados en la memoria de la experiencia manejada en las localidades de Engativa y Kennedy y orientada por la Corporaciòn Nuevo Arco Iris en resoluciòn de conflictos en el año 2005, en las que conceptualizan la mediaciòn como " parte de la resoluciòn de los conflictos mecanismos como la negociaciòn , la conciliaciòn, la mediaciòn, el arbitraje y la investigaciòn, todos ellos utilizan un tercero "neutral" para ayudar a resolverlos, salvo la negociaciòn y el arbitraje su decisiòn final queda en manos de las partes en disputa.
La negociaciòn se entiende genralmente como un procedimiento voluntario de resoluciòn de problemas entre las partes en disputa. El objetivo es alcanzar un acuerdo que responda a los intereses comunes de las dos partes. La negociaciòn puede ser formal o informal.
La conciliaciòn se entiende genralmente como una negociaciòn voluntaria que se lleva acabo con la ayuda de un tercero, que reùne a las partes en disputa para hablar o llevar informaciòn de una u otra. La conciliaciòn generalmente es un procedimiento informal.
La mediaciòn permite incluir temas pedagògicos y temas sociales, por eso su gran importancia en el proceso que se lleva a cabo en las instituciones educativas, de esa manera se reseuelve conflictos cotidianos en la escuela de una manera no violenta. La mediaciòn tiene como sentido la participaciòn voluntaria de una persona que ayuda a las partes en conflicto a identificar intereses, diferencias,tratando de entablar un diàlogo entre iguales que genere compromisos y pactos de posible cumplimiento. La mediaciòn como proceso cooperativo se implementa en el àmbito escolar incidiendo en diversos actores de la comunidad educativa, tiene como finalidad abordar la resoluciòn de los conflictos entre los docentes, entre docentes y estudiantes, entre padres y maestros y personasl administrativo, entre los estudiantes.
Tambièn la mediaciòn promueve entre los estudiantes habilidades sociales, pedagògicas y afectivas apartir de las experiencias de los diferentes conflictos interpersonales que se presentan en la escuela, en la cualk los estudiantes generan para cada una de las situaciones de conflicto un diferente manejo."
LA ALEGRIA DE ESTAR JUNTOS… NO HAY CLASE!!!
GILMA GONZALEZ CASTELLANOS
En los espacios escolares encontramos jóvenes que ven el colegio como la “excusa” perfecta para el encuentro con sus pares, pero claro, es que no hay nada más grato que contar con quien compartir, entendiéndose el compartir, desde el mero hecho físico de estar juntos o junto a…, hasta el sentido amplio de intercambiar frases, momentos aventuras, pilatunas o el mirar a los otros pasar de un lado a otro por los corredores y salones.
Al observar uno y otro día estos encuentros, he notado en los estudiantes de mi Institución Educativa Villemar el Carmen, ubicada en la localidad de Fontibon que los estudiantes de secundaria específicamente, desde la entrada se agrupan por los corredores, puertas, patio, (el sitio es lo de menos) lo importante es el estar con el otro o la otra, de mi preferencia. Allí no se manejan las formas convencionales por ejemplo del saludo como lo conocemos los adultos, esto no es prescindible, basta con llegar y unirse al “combo”. Allí se les ve conversando, mirando a los de otros corrillos, pasándose revista uno a otros. Entre los pequeños de sextos y séptimo prima el deseo de llegar directo a jugar fútbol o moneditas.
Una vez han pasado los diez minutos de la entrada y se escucha la señal de ir al aula de clase, en muchos se perciben como el sentir expresado en: “la dicha duro muy poco”. Y es que aunque en el salón están algunos de sus pares, pareciera que el encanto se pierde cuando de asistir a la clase se trata, ¿qué pasó, dónde quedó el gusto de la compañía? ¿Qué rompe esa alegría? ¿Son las clases las que interrumpen lo grato de estar juntos?
Para ningún docente es una sorpresa la reacción de alegría, casi euforia y júbilo que provoca el escuchar tan solo el rumor “no hay clase…” “hoy salimos temprano…”.
En mi institución se han presentado circunstancias no previstas que han permitido comprobar que una vez dado anuncios como estos se convierten en irrevocables, aun que las razones que los provocan se modifiquen, por ejemplo, el servicio de agua fue restablecido, la instalación eléctrica se recobró, el transporte se normalizo, entre otras. Y es que una vez que se vislumbró la posibilidad, se dispara en la mayoría una serie de “planes y programas” a los que no se puede dar marcha atrás.
Al preguntar a los 590 estudiantes de los grados 6° a 11°, que integraban la población en el año 2005, a propósito de las tensiones, inconformidades y agresiones y casi revuelta de los estudiantes, provocada por el cambio de orientación frente a seguir con la jornada escolar, por el restablecimiento del agua. El ¿por qué te genera tanta alegría el no tener clases? fueron diversas la explicaciones dadas por los chicos.
Reconocen que no es propiamente alegría, sino les entusiasma poder hacer cosas diferentes, como salir al parque del lado a jugar, caminar por los centros Comerciales del sector hablando de sus temas o ir a casa a descansar y ver televisión. Manifiestan que es bueno para ellos tener, lo que llaman “tiempo libre”, salir de la rutina, poder dar paso a la pereza, a la vagancia, poder irse con lo amigos y romper la monotonía. Quieren escapar de clases aburridas, del encuentro con los profesores que no les agradan, del exceso de trabajos, de las largas sesiones en las que tienen que escribir mucho, postergar evaluaciones o entrega de trabajos que no han hecho, entre otras son las razones más comunes que manifestaron frente al gusto de no tener clases.
Lo anterior nos descubre, una vez más la evidencia de la falta de interés e inconformidad de los estudiantes frente a la estructura de escuela que venimos perpetuando también en esta institución. Lo que les ofrecemos no les cautiva, los temas propuestos, las metodologías rutinarias y monótonas que usan algunos docentes genera en los estudiantes rechazo y búsqueda de opciones para evadirlas. Conjugado con la falta de disposición, convicción, desesperanza y el sentido que no han encontrado frente al para qué participar de un proceso educativo; lo cual se manifiesta en algunas frases que escribieron para expresar su respuesta , tales como : “ a veces tenemos pereza y mamera”, “ es mejor divertirse que estar estudiando” “queremos tener libertad” , “preferimos, jugar en el parque”, “ es mejor jugar que estudiar”.
Si bien es cierto hay jóvenes a los que nada de lo predecible les interesa, existen entre los grupos de encuestados, algunos que abiertamente expresan que no prefieren tener clases, porque las clases no les disgustan y para ellos es mejor estar en el colegio que fuera, pero es un grupo pequeño, frente a las otras respuestas. Otros lo expresan como “me da igual”, “me da lo mismo”, “tener clases es chévere y no también”.
Con el panorama anterior era necesario escuchar a los docentes frente a la misma pregunta, las percepciones que tienen enfocadas en preguntas como ¿por qué cree que a los estudiantes les genera “alegría”, el no tener clases? , ¿Cómo cree que influye la metodología de su clase, en la disposición para asistir a ella? Y ¿qué podríamos hacer como docentes para que fuera otra la actitud y hubiese gusto por permanecer en clase? Se destacan respuestas enmarcadas en el “deber ser” desde el rol del estudiante y el docente que manejamos en el llamado discurso pedagógico, las cuales aceptan la necesidad de no tener miedo al cambio, de buscar estrategias dinámicas atrayentes y según las características de los grupos por que se reconoce que no ofrecemos una educación que tenga en cuenta el sentir del estudiante y el contexto actual de las comunidades en las que interactuamos. Expresan que es característico de estas edades y marcado por la forma de pensar de nuestra sociedad el alegrarnos por estas situaciones de las que aun los adultos tomamos parte.
Se es conciente de la necesidad de romper estructuras rígidas en la dinámica escolar , las tensiones se están haciendo evidentes y aun que con gran lentitud se vislumbran el paso de la intención a la praxis pedagógica en unos cuantos participantes de esta comunidad educativa.
El ejercicio descriptivo y la posibilidad de escuchar a los actores de nuestro colegio resulta un buen pretexto para que al socializarlo se provoque mayor tensión con el ánimo de hacer buen uso de crisis como estas que un que parecieran simples o irrelevantes sacan a la luz la realidad que demanda una reacción que propenda en el mejoramiento de nuestros encuentro escolares y podamos pasar a la vivencia que se identifique en docentes y estudiantes con la expresión “que alegría, voy a clase”